O___ó


jueves, 12 de agosto de 2010

¿Qué pasa cuando tu te conviertes en la
principal fuente del dolor?




Cada paso que damos en la vida, cada decisión que tomamos, nos lleva invariablemente hacia un lado o hacia otro del destino. Es decir, que innegablemente somos los arquitectos de nuestra vida.

Muchas veces, sentimos, de una u otra forma, que las cosas no se dan como queremos. Seguramente, no hemos hecho bien algunos de los pasos necesarios para que se concreten, o no elegimos a la persona correcta para acompañarnos en el camino, o no manejamos bien las circunstancias.

Cuando uno apuesta a un número & no sale, no solo es cuestión de mala suerte, sino que no se elige bien. Digo esto porque existen personas que depositan la razón de sus pérdidas, de sus desencuentros, de sus malos resultados o de sus fracasos, en la mala suerte. Es como si sintieran que nacieron así, que están signados, que el destino está escrito de antemano, que Dios los trajo para eso, que nada les dejaron, que deben hacer todo solos; o la suerte de hacer un buen socio, o la suerte de encontrar una buena mujer o un buen hombre para sus vidas. Y la suerte, la suerte, la suerte…

Yo creo firmemente que de lo único que el ser humano no es del todo responsable en su vida, es delas cosas en las que el azar tiene una gran eminencia, es decir, de las cosas que resultan imposible manejar: como una ruleta, el bolillero de una quiniela, una lotería o un mazo de cartas. Pero la vida es un juego en serio, de apuestas basadas en decisiones, en elecciones, & sería bueno que tomes conciencia de que a la hora de transitar tu vida, la suerte queda a un lado.

“La suerte no es más que el pretexto de los fracasados”, dijo el poeta Pablo Neruda. Aquellos que le echan la culpa a la mala suerte, nunca van a corregir el error que los llevó a un mal resultado, porque, de hecho, si creen que no tienen suerte & que a ella le deben la causa de sus males, nunca aceptaran que hicieron algo mal o que no lo han hecho de la forma en que deberían para lograr el objetivo.

Cuando tropezás con algo, no es mala suerte, sino que no te fijaste por dónde caminabas. Entonces, sería bueno tomar conciencia de esto, entender que uno es artífice de su propio destino, que la capacidad se puede desarrollar, que la voluntad se puede fortalecer, que la inteligencia se puede agudizar, que los conflictos se resuelven, que quizá no te amaron como querías, pero que vos podes quererte mejor de lo que te quisieron. Quizá no te permitieron hacer lo que deseabas, pero vos sos el que permitiste que te lo prohibieran.

Porque si nos quedamos en esto del “no puedo” o el “no voy a poder”, o lo que es peor aún: “tengo mala suerte”, entonces es difícil que podamos cambiar, mejorar o conseguir algo que se ajuste a nuestros verdaderos deseos. Debemos entender que la vida da mensajes & señales, que cuando algo no es, no se da, entonces somos nosotros los que estamos procediendo equivocadamente. Sería bueno que entendiéramos que, normalmente, las cosas no suceden porque si, sino que tiene que ver mucho con nuestro proceder.

Cuando emprendemos algo, tenemos que saber que nada es mágico, que las cosas tienen su tiempo, que no siempre un error es solo eso, sino que muchas veces es la muestra de lo que no debemos hacer o solo un peldaño más que nos dice que todavía falta algo para lograr lo que deseamos.

Si entendemos esto, entonces podremos empezar muchas veces, aceptando que algo que parecía un fracaso no es más que una enseñanza o la muestra que esa no era la forma de lograrlo.

Hay una ley química de Lavoisier que dice: “Nada se crea ni nada se destruye, todo se transforma”. Así como los cascotes de una demolición se utilizan en las bases de un nuevo edificio, sería bueno que apelemos a nuestra capacidad de renacer, entendiendo que ya no empezaremos de cero, sino que contaremos con la sabiduría que nos dejó el camino transitado.

Porque están los que solo nacen, se reproducen & mueren, pero también los que nacen, producen &, de una u otra forma, nunca mueren. La diferencia consiste en que entendieron la vida.

Con cada nuevo día tenemos la oportunidad de recomenzar, por más desastrosa que nos parezca la situación. A veces, creemos que la vida nos destruye algo, & sucede que se ha llevado lo que ya no tenía que estar.




Ya tuve que ir obligada a misa, ya
toqué en el piano "Para Elisa" ya
aprendí a falsear mi sonrisa,
ya
caminé por la cornisa. Ya cambié
de lugar mi cama, ya hice comedia,
ya hice drama fui concreta
& me fui
por las ramas, ya me hice la buena
& tuve mala fama, ya fui ética & fui
errática, ya fui
escéptica & fui fanática
ya fui abúlica & fui metódica, ya fui
púdica fui caótica ya leí Arthur Conan
Doyle,
ya me pasé de nafta a gasoil ya
leí a Breton & a Molière, ya dormí en
colchón & en sommier.

Ya me cambié el pelo de color, ya
estuve en contra & estuve a favor lo
que me daba placer ahora me
da dolor,
ya estuve al otro lado del mostrador &
oigo una voz que dice sin razón,vos
siempre cambiando
ya no cambias más
& yo estoy cada vez más igual, ya no sé
que hacer conmigo. Ya me ahogué en
un vaso
de agua, ya planté café en
Nicaragua ya me fui a probar suerte a
USA, ya jugué a la ruleta rusa ya creí en

los marcianos, ya fui ovo-lacta vegetariana,
sana fui quieta & fui gitana, ya estuve tranqui
& estuve hasta
las manos, hice un curso de
mitología pero de mí los dioses se reían ya
probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé,
ya firmé,
ya viajé, ya pegué, ya sufrí, ya eludí, ya huí,
ya asumí, ya me fui, ya volví, ya fingí, ya mentí.


& entre tantas falsedades, muchas de mis
mentiras ya son verdades hice fácil las
adversidades, & me
compliqué en las
nimiedades. Ya me hice un lifting, me puse un
piercing, fui a ver al Dream Team & no

hubo feeling me tatué al Ché en una nalga,
arriba de mami para que no se salga ya me reí
& me importó
un bledo, de cosas & gente que
ahora me dan miedo ayuné por causas al pedo,
ya me empaché con pollo
al spiedo ya fui al
psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo, fui al
enólogo ya fui alcohólica & fui lambeta,
ya fui
anónima & ya hice dieta ya lancé piedras &
escupitajos, al lugar donde ahora trabajo &
mi legajo
cuenta a destajo, que me porté bien
& que armé relajo & oigo una voz que dice sin
razón vos siempre
cambiando, ya no cambias
más.

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